Javier Ceballos Jiménez: Isaac Bashevis Singer: Escoria

Idioma original: Yiddish    
Título de la versión inglesa: Scum  
Año de publicación de la versión inglesa: 1991 
Traductor al español: Carlos Lagarriga 
Valoración: Entre recomendable y está bien

Mi primer contacto con Isaac Bashevis Singer, escritor laureado con el Premio Nobel de Literatura en 1978, no podría haber sido más satisfactorio. Y es que Escoria es una novela de poco más que doscientas páginas, soberbiamente escrita y cuyo trasfondo no carece de interés. Presenta algunos defectos, como se verá en breve, pero, pese a todo, sigue siendo una lectura de lo más recomendable. 

¿De qué trata? Pues bien, su protagonista se llama Max Barabander. Max es un judío polaco que de joven emigró a la Argentina y consiguió amasar una fortuna. A sus cuarenta y siete años regresa a Varsovia, huyendo del trauma que ha supuesto la muerte de su único hijo, así como de la crisis matrimonial que dicha muerte ha conllevado. Ya en su ciudad natal, Max se irá hundiendo más y más en «un embrollo de mentiras y estafas», debido a su personalidad contradictoria e impulsiva.

El argumento de Escoria es bastante repetitivo, todo hay que decirlo. Max va conociendo (o reconociendo, en algunos casos) a gente, y a veces hace alguna promesa que momentos después se ve incapaz de cumplir. Sobre todo, hace promesas a mujeres. Como el buen Don Juan que es, se compromete/lía con mujeres a las que no puede honrar ni ayudar.

Así pues, si su argumento es tan cíclico, ¿qué tiene de aconsejable esta novela? Bueno, para empezar, la prosa de Singer es buenísima. Además, los retratos que el autor hace de Varsovia y de la sociedad judía de la época están muy logrados. Pero, para mí, lo mejor de Escoria es su protagonista, el propio Max. Está escrito para ser muy verosímil, para sentirse humano. Asimismo, sus defectos nos impelen a simpatizar con él. ¿Qué decir de su vano intento por sobrellevar una crisis de la mediana edad? ¿O de su constante forcejeo entre su sexualidad y las rígidas costumbres de sus compatriotas? ¿O de su voluntad para hacer lo correcto, siempre frustrada por su naturaleza moral corrupta? Como se podrá ver, es imposible no sentir cierta empatía por este mujeriego ya caduco, por este creyente extraviado.

Poco más que añadir. Pese a sus defectillos (un argumento reiterativo y una extensión algo exagerada para lo que se nos está contando), Escoria vale la pena. A su manera, recuerda a la magistral Memorias del subsuelo, tiene una prosa correcta, buena ambientación y un protagonista interesante. Tampoco es una novela que caiga en el olvido nada más acabarla. Eso lo consigue un final algo efectista, pero que no resta seriedad al conjunto y que, de hecho, cierra la narración con un broche memorable. Lo tengo claro: insistiré con Singer.


También de Isaac Bashevis Singer en ULAD: Shosha, La familia Moskat, La destrucción de Kreshev


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