Javier Ceballos Jiménez: Santiago Posteguillo: Yo, Julia

Idioma: español
Año de publicación: 2018
Valoración: está bastante bien

Vamos con una novela histórica del exitoso Santiago Posteguillo (escritor que se ha especializado en la Antigua Roma, pese a ser profesor de literatura inglesa del siglo XIX) que narra los acontecimientos de la guerra civil -guerra entre mandamases por el poder, más bien- que se produjo tras el asesinato del muy pirado e infame emperador Cómodo en el año 193 D.C., llegando a haber, al año siguiente, hasta cuatro emperadores en liza... y alguno más después.Lo que caracteriza y distingue de otras a esta novela, por su parte, es que está protagonizada  no por uno de estos emperadores o aspirante a serlo, sino por la esposa del que finalmente se llevaría el gato al agua, Septimio Severo. la muy inteligente, hermosa y seductora Julia Domna, el cerebro rector, según se cuenta aquí, de las pretensiones y el ulterior éxito de su marido. de hecho, no parece casual que el título nos remita a una de las grandes novelas sobre la Antigua Roma y, sobre todo, sobre la consecución del poder imperial, Yo, Claudio, de Robert Graves...

Por otro lado, esta novela (no hace falta sino echarle un vistazo a la cubierta para saberlo) es además la vigente ganadora, de cuerpo presente, del celebérrimo Premio Planeta. "¡Anatema! ¡herejía! ¡Apocalipsis!"... tal fue la reacción de mis compañeros de blog cuando les comenté que quería reseñar un premio Planeta... "¡PENITENZIAGITE!", me gritaban mientras azotaban mi s espaldas desnudas con manojos de esparto seco y me sujetaban para marcarme al fuego con... Bueno, vale, miento como un bellaco: no me dijeron nada (ya me han dejado por imposible), pero lo cierto es que en este blog no somos demasiado "planeteros", por no decir nada... por lo que a mí respecta, no habré leído más de cuatro novelas galardonadas con este prestigioso premio. No comento para justificar esta reseña (tampoco sería necesario... espero) ante nuestros seguidores más exquisitos, sino para explicar que no puedo valorar esta novela con respecto a otras premiadas ni situarla en una evolución que pueden haber sufrido las mismas, a mejor o a peor, a lo largo de los años. Como novela histórica e independiente de cualquier otra consideración, me parece más que correcta, pues narra con claridad los hechos que trata y delinea perfectamente tanto a los personajes como el ambiente y circunstancias de la época, sin caer en el excesivo didactismo que, en ocasiones, lastra las obras de este género- al final del libro, de todos modos, hay un glosario y un apartado con mapas de lo más útil para orientarse en su lectura-; la prosa de la novela, sin ser en absoluto descuidada -todo lo contrario-, sí que busca ante todo la eficacia y aún la eficiencia narrativa: exceptuando algún que otro momento, no busquemos aquí lirismos ni descripciones embellecedoras o diálogos superfluos. La historia avanza como una cohorte en formación de testudo contra los expectantes bárbaros (esos seríamos los lectores).

En principio, puede decirse que el libro cumple con su propósito: además de ilustrarnos sobre una época apasionante, por convulsa, del Imperio Romano, busca reivindicar la figura de Julia Domna, posiblemente una de las mujeres más importantes y poderosas de la Historia de Roma y aún de la Antigüedad, muñidora no ya de un emperador, sino de la dinastía de los Severos. Posteguillo nos recalca una y otra vez la gran inteligencia, a la altura de su ambición, de esta emperatriz de origen sirio y no dudo de que fuera así, aunque el libro también deja clarinete que si su marido consiguió la púrpura imperial fue en gran medida por la fuerza de las legiones bajo su mando, por más que la tuviera a ella de consejera. Tampoco resulta fácil acabar de simpatizar, al menos desde nuestro siglo XXI, con la pareja imperial, cuya ambición y falta de escrúpulos no se distinguían demasiado de las de sus rivales; es evidente que después del chiflado de Cómodo cualquier gobernante hubiera sido mejor, pero un emperador romano -y emperatriz- no dejaba de ser un autócrata, más aún si lo era tan sólo, como este es el caso, gracias al Ejército.

Aún así, la impresión que deja esta novela es positiva; supongo que para los especialistas en la época habrá detalles e interpretaciones discutibles, pero para el público lector, en general, me parece una novela entretenida, sin duda muy digna y que además deja una sensación que agrada a muchos lectores, la de que se ha aprendido algo con su lectura. Que no es poco...


Otras novelas de Santiago Posteguillo reseñadas en Un Libro Al Día: Africanus, el hijo del cónsul


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