Javier Ceballos Jiménez: Teresa Pàmies: Rebelión de viejas


Idioma original: Español 
Año de publicación: 1989
Valoración: Recomendable

Rebelión de viejas, ganadora del II Certamen de Narrativa de Mujeres “Una palabra otra”, es una buena novela. Describe el reencuentro de dos amigas que hacía cuarenta años que no se veían. Dos amigas que, una vez juntas, se rebelarán contra la vejez, contra sus familiares, contra lo que se espera de ellas. De este modo, lo que podría haber sido una historia patética se convierte en una ficción entrañable. Cómo no iba a serlo, estando presente la encantadora Teodora Luzón.

Listemos ahora las virtudes de esta obra:

  • Se lee en un santiamén, pues no llega a las doscientas páginas de extensión y su prosa es dinámica.
  • Por lo general, está bien escrita.
  • La protagonizan personajes complejos, contradictorios y cambiantes, cuyas voces son verosímiles. 
  • Su ambientación es impecable. 
  • Su tono agridulce es de lo más realista.
  • Está repleta de sustanciosas reflexiones.
  • Explora temas muy interesantes (la amistad, la vejez, la maternidad, el comunismo, la libertad, el exilio...) desde perspectivas únicas. Y, por cierto, nunca retrata estos temas con burdas simplificaciones, ni romantiza gratuitamente los más fotogénicos. 
  • Entrelaza astutamente su sub-texto militante y emancipador con el desarrollo del relato. 
  • A ratos es tremendamente divertida. 

A continuación, señalemos los defectos de Rebelión de viejas:

  • En determinados pasajes, la prosa de Pàmies se antoja algo rebuscada. Quizás lo que más la lastra es el abuso de sinónimos. Para muestra un botón: en un solo párrafo se refiere a una prenda de vestir como «asqueroso gabán», «tiñoso tabardo» y «pingajo». ¡En un solo párrafo!
  • La escritora repite en varias ocasiones información que ya había dado previamente y la presenta como un dato nuevo. Evidentemente, esto cansa al lector.
  • La novela se estructura en tres partes. La central es, quizás, la más floja. Esa «descabellada historia de viejas, pícaro y terroristas» es muy entretenida (podría haber salido perfectamente de la pluma de Jonas Jonasson), pero palidece frente a la profundidad de los otros capítulos.

En conclusión, recomiendo esta novela a todo aquel que busque una narración intimista sobre la amistad de dos ancianas, centrada en desarrollar tanto la relación de sus personajes principales como su ambientación y sus temas. Y creedme cuando os digo que os enamorareis de la personalidad de Teodora Luzón. Podéis llamarla Dora. 


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