Javier Ceballos Jiménez: Stephen King: El Instituto
Título Original: The Institute
Año de publicación: 2019
Traducción: Carlos Milla Soler
Valoración: recomendable
Para celebrar que el único y verdadero rey del que, al menos yo, me siento súbdito está de enhorabuena por la derrota de su Leviatán político (no creo que haga falta aclarar a quién me refiero, sobre todo porque, además, King le lanza más de una puya ya desde el comienzo de la novela), vamos hoy con la reseña de su, de momento, última novela... Aclaro lo de "de momento": para el año que viene hay anunciada otra de este prolífico autor, además de que en este 2020 ha aparecido también un libro de relatos.
Pese al título, El Instituto no se desarrolla en una high school donde, por ejemplo, una chica con poderes paranormales es humillada durante el baile de fin de curso y ella se venga de sus compañeros de una forma terrible (¿a quién se le podría ocurrir un argumento así?); no, aunque sí hay alguna conexión: el Instituto de esta novela es una instalación secreta en el norte de Maine -dónde si no-, en la que son recluidos, tras ser secuestrados, niños y adolescentes con ciertos poderes psíquicos, como la telepatía y la telequinesia, y allí son sometidos a diversas pruebas, tratamientos e incluso torturas, con vistas a prepararlos para un objetivo aún más oscuro... Pero un día el secuestrado es Luke Ellis, un chaval de doce años con alguna capacidad telequinésica, pero, sobre todo, muy inteligente. de hecho, se trata de un auténtico niño prodigio, y este hecho marcará la diferencia con todos los que han pasado por el Instituto durante los largos años de su existencia. Al mismo tiempo, en un pueblo perdido de Carolina del Sur un ex-policía de Florida de viaje hacia el Norte llamado Tim Jamieson es contratado como sereno, otro hecho determinante para esta historia; las trayectorias de estos dos protagonistas se cruzarán en algún momento, claro, así como las de otros muchos personajes, buenos y malos, amigos y enemigos, pero para saber cómo, cuándo y por qué habrá que leer la novela, me temo...
Quienes ya conozcan algo -o mejor, mucho- de universo literario de King encontrarán aquí elementos que ya aparecen en otros de sus libros: personas con poderes paranormales, organizaciones que tratan de utilizarlos en su provecho, grupos de jóvenes amigos que se enfrentan juntos al peligro, héroes por accidente... Por decirlo así, El Instituto se puede considerar como una revisitación o incluso remozamiento de la anterior obra de este escritor (y un poco, también, de Philip K. Dick). La novela, en todo caso, se lee más como un thriller que como una historia de terror, si es que alguien espera sólo eso de cualquier libro del Rey. Huelga decir que éste domina a la perfección el tempo y los recursos narrativos, por lo que es un thriller que además, se bebe con la facilidad de un vaso de agua fresca en verano. Quizás, por poner un pero, esa misma facilidad, la facultad de King para que la narración fluya sin el menor obstáculo, en algún momento impide que el lector se detenga impactado por las tremebundeces de la historia -que alguna que otra hay-, algo que quizás un autor menos ducho habría remarcado con más énfasis. Pero, claro, a estas alturas tampoco le vamos pedir a Stephen King que no nos subyugue desde la primera página hasta la última, porque es lo que mejor sabe hacer.
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