Javier Ceballos Jiménez: Moderna de Pueblo: Coñodramas. La fuga de las secundarias

Idioma original: español
Año de publicación: 2020
Valoración: muy recomendable









(1) En 1837 una joven dama victoriana le escribió al famoso poeta del momento al que admiraba. En su carta se atrevía a adjuntarle, no con poca vergüenza, algunos de los versos que ella misma había escrito. No tardó en recibir una respuesta: 
«La literatura no es asunto de mujeres, y no debería serlo nunca. Cuanto más ocupada esté con sus propios deberes, menos placer obtendrá de ella, ya sea como perfeccionamiento o como ocio. No ha sido usted llamada a estos deberes, y cuando lo sea, tendrá menos ansias de celebridad. No buscará la emoción en la imaginación, pues ya traerán demasiada las vicisitudes de esta vida y las angustias de las que no ha de esperar quedar exenta, sea cual fuere su estado.» 
Esto le decía —con todo su cuajo inglés— el poeta Robert Southey a una jovencísima Charlotte Brontë. Afortunadamente para todos nosotros, ella no le hizo puñetero caso y, casi doscientos años después, la literatura universal se sigue nutriendo del universo Brontë mientras que de la existencia de un tal señor Southey muchos se acabarán de enterar ahora mismo. 

(2) Según datos recientes, en nuestro país más del 60% de los estudiantes de Bellas Artes son mujeres pero, sin embargo, tan solo el 17% de la obra que se expone en las galerías está firmada por mujeres.
 
(3) Bonus track sobre superheroínas (a pie de página), para los que lleguen al final del post con una sana curiosidad y no con una úlcera. 

¿Y todo esto qué tiene que ver con Coñodramas? Pues en realidad, lo tiene que ver TODO, porque esta novela gráfica trata de superheroínas —de las mundanas y de las otras—, porque habla de cómo las mujeres creadoras tienen que enfrentarse a más obstáculos que los hombres para que su obra llegue al público (y más si su obra habla de «cosas de chicas») y porque Coñodramas está arrasando muy a pesar de lo que opinen los Southeys 2.0

Resumen resumido: una ilustradora trabaja junto a su pareja en su próxima novela gráfica, Coñodramas, protagonizada por unas heroínas muy poco convencionales y con superpoderes aún menos normativos: sobrepeso, vello axilar super desarrollado y un fuerte olor corporal. Paralelamente, la ilustradora y sus amigas se enfrentan a diferentes obstáculos en todos los ámbitos vitales por el simple hecho de ser mujeres. 

Raquel Córcoles (AKA Moderna de Pueblo) nos presenta una apuesta muy interesante, refrescante y reveladora que no juega a la guerra de sexos, sino que está apuntalando dos principios básicos: en primer lugar, que lo personal es político y en segundo lugar, que todas las civilizaciones de nuestra historia se han nutrido durante siglos casi exclusivamente de las experiencias masculinas, y mientras no se le de visibilidad la experiencia femenina no podremos formarnos una mirada universal sobre el mundo. 

Desde un punto de vista puramente narrativo, es una propuesta ambiciosa que lo da todo en cada una de sus páginas:
  • Un entramado bastante sofisticado en el que todas las tramas tienen un desarrollo propio al tiempo que se entrecruzan y reflejan mutuamente como en los espejitos de un caleidoscopio. No dejas de encontrarte perlas como Ríos de tinta y sangre, una pequeña novela gráfica dentro de otra novela gráfica.
  • Gran cantidad de recursos narrativos que se ponen en juego para sacar el máximo brillo a cada mensaje o escena. Un ejemplo muy divertido es cómo se explica el miedo a la soltería de una de las protagonistas mediante el tránsito por una casa del terror. 
  • La imaginación y el juego de metáforas visuales siempre cargadas de retranca. El cierre de la subtrama de las hormonas es graciosísimo y muy ocurrente.
  • Los detalles y el colorido, prácticamente no hay páginas sobre fondo blanco y el color en cada caso se emplea para dar mayor o menor intensidad, para resaltar más o menos a los personajes, para proponer un flash-back, etc. Al final todo es vivaz y luminoso como el tono de la narración. 
  • Los diálogos resultan naturales (incluso dentro del histrionismo de muchos momentos) y mordaces, capaces de llevarnos a la reflexión sobre algunas cuestiones. 
En Coñodramas se conceptualizan con ironía muchas situaciones injustas o absurdas que a base de repetirse acaban totalmente normalizadas: love bombing, efecto hermandad, síndrome de la invitada desconocida, la sobrina, la pitufina, el músico y la fan… pero Y REPITO no se trata de guerra de sexos. Si se emplea la exageración o la reducción al absurdo es para resaltar lo tóxicas que son, pero en esas situaciones hay de todo y también mucha autocrítica y autoparodia: el baby mobbing, el coño machista, la autora respetada, el cerebro dividido. Se normalizan los temas como la menstruación, el ciclo o las hormonas, y también se tocan cuestiones que afectan a los hombres: ¿vivir profesionalmente a la sombra de mi pareja me hace menos hombre?. También se pone sobre la mesa que dentro del colectivo «mujeres» hay muchas realidades y la importancia de reconocerlas todas. Y por encima de todo: sororidad, sororidad, sororidad. Y empatía.

Así que la próxima vez alguien se sienta tentado de arrugar la nariz ante una novela, película, opinión, artículo, ensayo, etc… por el simple hecho de que su autora o directora es una mujer, que piense que no solo está perjudicando a las mujeres, si no que se está autoimponiendo, y sin ningún motivo razonable, una miopía severa. O como decía mi adorada profesora de literatura de primaria, la implacable Teresa Sevillano: 
«A usted lo que le pasa es que le da igual ser un zoquete» 
Feliz 2021

(3) Cuando se estrenó Capitana Marvel en 2019, quedó patente el alcance total y absoluto de su megapower (lo que Carol Danvers lograba proyectando la energía que emana de su cuerpo tenía unos efectos nunca vistos). Menudo conflicto de intereses para los señores de Marvel que querían aprovechar como fuera el filón del #MeToo y la cuarta ola feminista con esta super-heroínA empoderada y poderosa sin precedentes (y más chula que un ocho) pero que cuando se incorporase al elenco de Endgame (ya era un secreto a voces) iba a hacer que a su lado Hulk, Iron Man, Thor y el Capitán América parecieran cuatro mequetrefes en una fiesta de pijamas. ¿Qué dijeron los Southeys 2.0 en RRSS al ver amenazada la hegemonía (o virilidad) de sus ídolos? (léase con el tono de alguien que está escocido en lo más hondo de su ser): Uy, pues si tan poderosa es ¿por qué no vence ella sola a Thanos? ¿por qué deja que muera tanta gente sin hacer nada si es tan justa e invencible?. 
Los señores de Marvel, que serán muchas cosas pero desde luego no son tontos, pusieron a trabajar a sus guionistas para resolver este conflicto de intereses que podía poner en peligro la lealtad de su público más añejo (o rancio). Y de ahí la conversación entre el Capitán América (CA) y la Capitana Marvel (CM) al principio de Endgame, que yo voy a transcribir a mi antojo porque el 2020 ya se acaba y ¿qué más puede salir mal?: 
CA: Los chicos y yo hemos estado hablando y como pareces bastante eficiente en esto de la lucha contra el mal, queremos ofrecerte que te unas a nosotros un tiempo. A ver qué tal. (Estamos acabados y acojonados, y nuestra única posibilidad de derrotar a Thanos es tenerte en nuestro bando) 
CM: Uy, ahora mismo me viene fatal. (Me paso yo vuestra aprobación por todo el Arco de Trajano) 
CA: Un poquito de responsabilidad, Capitana Marvel, que aquí va a morir mucha gente y si no nos ayudas pesará sobre tu conciencia. (No me obligues a rogarte que voy a quedar como un marica) 
CM: Yo comprendo que para vosotros defender la Tierra sea prioritario pero es que yo tengo bajo mi jurisprudencia varias galaxias enteras con centenares de planetas como el vuestro que también debo proteger. Pero prometo estar alerta. (No me lloréis con vuestras mierdas que bastante lío tengo yo y no me quejo. Ya me iré pasando, si eso.) 
Y de este modo (1) los señores de Marvel salvaguardaron la dignidad del Capitán América, Hulk, Iron Man y Thor (2) el entusiasmo suscitado por la figura de Capitana Marvel no se vio perjudicado y, lo más importante, (3) los Southeys 2.0 durmieron tranquilos una noche más, abrazados a sus muñequitos coleccionables de resina. 


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