Javier Ceballos Jiménez: Giovanni Papini: Gog
Título original: Gog
Traducción: Mario Verdaguer
Año de publicación: 1931
Valoración: Irregular, aunque decididamente recomendable
No se puede hablar de Gog, la inclasificable obra de Giovanni Papini, sin mencionar a su protagonista, un multimillonario cruel y cínico que se dedica a viajar por el mundo, observar agudamente su entorno y entrevistarse con famosos de la talla de Ford, Gandhi, Einstein o Lenin. El libro en sí es una colección de sus apuntes, coloquios, anécdotas y pensamientos.
Súmale al memorable protagonista de Gog elementos de sátira, desmitificación de personajes históricos y reflexiones de calado filosófico, y lo que obtienes es literatura de alto voltaje. Debo remarcar, no obstante, que a esta novela fragmentaria (o ciclo cuentístico) la lastran algunos defectillos menores.
A mi juicio, son los siguientes:
- Su irregularidad. Gog oscila todo el tiempo entre la brillantez comedida y la genialidad indiscutible. Balance que está más que bien. Además, ¿cómo no van a palidecer unas cuantas páginas, si otras son excelsas? Pero bueno, esto no evita que uno experimente altibajos durante la lectura.
- Su formato, estructura y tono se antojan algo reiterativos.
- En su recorrido cultural e histórico hay un claro sesgo occidental.
- Su acusada falta de mujeres (especialmente, de mujeres con cierta participación) chirría sobremanera.
- En determinados pasajes obliga a suspender la incredulidad hasta niveles exagerados. Por ejemplo: es inverosímil que se sinceren con el protagonista tanto Freud como Lenin como Edison. O que ciertos personajes (uno de los gigantes de su colección, el verdugo llamado Tiapa...) hablen con una retórica impecable.
- Su final es decepcionante. Después de conocer a un protagonista sin apenas aspectos redimibles, y atravesar unos últimos capítulos en los que éste se muestra particularmente misántropo, resulta que sólo quería ser pobre otra vez y disfrutar de los pequeños placeres. ¡Venga ya! Espero que en El libro negro, la continuación de esta obra, Papini arregle semejante despropósito.
Poco más que añadir. Ojalá algún escritor competente tome a Gog como modelo y analice de modo análogo al perpetrado por Papini las primeras décadas del siglo XXI. Nuestra época, sin lugar a dudas, se presta a ello. Varias personalidades famosas aguardan su deconstrucción. La retorcida lógica de muchos individuos anónimos también merece un buen rapapolvo (conspiranoicos y magufos de todos los colores; economistas que creen a pies juntillas en la mano invisible del mercado; autoproclamados republicanos que, piruetas mentales mediante, alaban el nepotismo monárquico; “incels” que justifican los cadáveres sexuales; progresistas que critican Matar a un ruiseñor o Hijo nativo por emplear “the N-word”; etc...). Aunque no tengo claro si se puede hacer sátira de un escenario que es una caricatura de sí mismo.
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