Javier Ceballos Jiménez: Simone de Beauvoir: Los mandarines

Idioma original: Francés
Título original: Les mandarins
Traducción: Silvina Bullrich
Fecha de publicación: 1954
Valoración: Recomendable (aunque no para todo el mundo)

Los mandarines, de Simone de Beauvoir, es una novela de más de ochocientas páginas. Fue galardonada con el Premio Goncourt en 1954, año de su publicación. Trata sobre un grupo de intelectuales franceses que, al término de la Segunda Guerra Mundial, se plantean cómo seguirán con su vida, de qué modo gestionarán sus relaciones con el resto de miembros de su grupo y cuál será su papel en un mundo cambiante.

No os voy a mentir: esta obra es difícil de leer. Es extensísima; tiene muchos personajes, cuyos nombres, bagaje y carácter cuesta recordar; su argumento se cuece a fuego lento; su subtexto filosófico, exitencialista y político es, por momentos, algo abstruso. Además, producirá rechazo a más de uno por cuestiones ideológicas. ¿Qué me importan a mí las movidas de la izquierda?, dirán unos cuantos. ¿Por qué debería interesarme algo que no pasa el test de Bechdel?, se preguntarán otros. 

Pues bien, pese a vuestras reticencias iniciales, hacedme caso y dadle un tiento a este libro. Intercaladlo con algo liviano, si es necesario, pero dadle una oportunidad. Es empachoso, mas perseverar recompensa con creces este hecho. Las tensiones que explora resonarán en todos nosotros. Puede que sus personajes femeninos tengan poca autonomía y sirvan como satélites de sus contrapartes masculinas, pero eso no impide que las mujeres esbozadas por Beauvoir gocen de una psicología extremadamente densa. 

Es curioso, por cierto, el componente autobiográfico de Los mandarines. Y es que reconocemos fácilmente a Beauvoir en el personaje de Anne. También se intuye a la pareja de la autora, Jean-Paul Sartre, en Robert, o al amigo de ambos, Albert Camus, en Henri. 

En resumidas cuentas, considero que estamos frente a una narración muy lograda, que baraja temas complejos desde una perspectiva interesante y que es ambiciosa en la forma. La recomiendo sobremanera a quienes sepan armarse de paciencia y deleitarse con sus múltiples virtudes.


También de Simone de Beauvoir en ULAD: La mujer rota

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